El constructivismo radical

Este trabajo está basado en el texto “El sinsentido del sentido o el sentido del sinsentido” de Paul Watzlawick, como parte de las disertaciones del autor en las “Conferencias de Viena”, y su libro editado en 1995.

El autor es un prolífico filósofo y psicoanalista muestra una visión de las relaciones humanas en la que subraya el enfoque personal por sobre la idea de realidad unívoca, o monádica.

En el prólogo se lee: “un intercambio de palabras entre dos o más personas encierra, debido a la polisemia de los términos y a las formas de expresión no verbal, tantos contenidos semánticos a veces divergentes que cabe la posibilidad de que, en un informe posterior, los participantes, con su mejor saber y entender, les atribuyan contenidos semánticos diversos (a un acontecimiento cotidiano)”. Y más adelante:”La idea de que las realidades son siempre construcciones dá al individuo la posibilidad de ser libre para decidirse por una realidad, para seleccionarla con esa perspectiva se aprende a ser conciliador, porque se ha tomado conciencia de que una realidad no es mejor que otra; y se aprende a ser responsable de lo que se hace, pues nadie priva a uno de su responsabilidad.”

Esta es la idea principal que desarrolla, y que creo que debemos tomar para trasladarla, o si se quiere extrapolarla, a nuestro trabajo con las wikis, o sobre la aplicación de las TICs en general. No es una idea sencilla de abordar, por lo que me permito hacer algunos comentarios sobre el artículo, y no un mero resúmen. Comencemos.

Según PW “La visión monádica del individuo, mediante la cual el entorno se reduce a un epifenómeno, nos ha regalado una plétora de hi´potesis, teorías y sus consiguientes tecnicismos.”

Hablando de la memoria, cita a Ross Ashby, diciendo: “La ‘memoria’ en el cerebro es sólo parcialmente objetiva. No es de extrañar que sus propiedades se demuestren a veces como infrecuentes o paradójicas”. Creo que en este caso se podría agregar que la ‘memoria’ más objetiva vendría a ser la de las máquinas, ya que su acumulación y posterior recolección de datos (ordenador) no permite una modificación sin la intervención de algún proceso. Una fotografía estaría en el mismo cuadro.

Más adelante, el autor habla de los nombres de las cosas. Y ahí, hablando de su profesión, dice que: “se dá el peligro de una cosificación, y esto quizá no es tan patente en parte alguna como en mi ámbito, donde utilizamos una plétora de nombres que crean una pseudorrealiad.” Cita a Alfred Korchipski, el fundador de la semántica general, que afirmó “el hombre no es la cosa. El mapa no es el pais”.

Luego habla de la primacía del entorno, es decir, de la sociedad. Cita a Martin Buber: “La base de la convivencia humana es doble, y sin embargo, una sola: el deseo de todos los hombres de que los otros les confirmen como lo que son o incluso como lo que pueden llegar a ser, y la capacidad innata de los hombres para confirmar de ese modo a sus semejantes.” Continuando con la idea, cita a William James: “no se podría inventar un castigo más inhumano que, si ello fuera posible, el de dejar suelto en medio de la sociedad a un ser humano y que permanezca completamente ignorado por sus semejantes.” Y se la toma contra la historia de Kaspar Hauser, narrada magistralmente por Werner Herzog en “El enigma de Kaspar Hauser”. Si alguno tiene la oportunidad de verla, he ahí un compendio sobre las formas de aprendizaje y los caminos alternativos del pensamiento. Según PW, improbable. Según mi opinión, una contradicción, ya que niega toda posibilidad de sobrevida que no fuera social, y de todo aprendizaje que no estuviera dentro de esta matriz. SI PW cree en la posibilidad de que haya visiones o concepciones distintas de un mismo hecho, está incurriendo en su criticada “visión monádica”.

Luego habla de cuanto más inmediata es la relación de eficacia entre mónada y colectividad, el funcionamiento combinado del ‘dentro y del ‘fuera’, y cita algunos ejemplos de estudios científicos. Dice: “Estos ejemplos ponen de manifiesto que el intento de dar prioridad al ‘dentro’ o al ‘fuera’ sería equivocado. Debemos comprender que los fenómenos derivan de la relación y que, por consiguiente, desbordan el ámbito de lo personal.” Aquí, según mi parecer, lo fundamental es que prioriza la relación entre objetos o situaciones (fenómenos) por sobre esos fenómenos. Me pregunto si pueden existir estas relaciones antes que los fenómenos en sí, pero la fenomenología (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Fenomenolog%C3%ADa) está un poco lejana en mi memoria. Creo que aquí se adentra en una discusión más filosófica que psicoanalítica, pero habría que releer a Husserl y a Heidegger con más detenimiento para llegar a una conclusión.

Continúa con su análisi diciendo que tenemos que ampliar nuestro modo de ver mediante el factor ‘relación’. Y que: “Tenemos que vérnoslas, pues, con dimensiones en las que nuestra realidad maniquea fracasa. Debemos aprender a cambiar de manera de pensar.”

Recuerda que Arthur Koestler decía de los descubrimientos e inventos, “nunca o raras veces son en realidad descubrimientos de una cosa totalmente nueva, sino, más bien, el establecimiento de una relación, desconocida hasta entonces, entre dos cosas ya conocidas en el sentido más amplio. Y añade que cuanto más conocidas son ambas cosas entre sí, tanto más asombroso, sorprendente y genial parece ser luego ese descubrimiento.”

Concluye el autor, en este punto, que “entre individuo y sistema, entre ‘dentro’ y ‘fuera’ existe, pues, una interdependencia que debemos tener en cuenta de forma creciente a fin de encontrar otros accesos a nuestros problemas. “

Más adelante, PW habla de la unidad entre ‘dentro’ y ‘fuera’, y en particular cita algunas vivencias en las que se informa del desvanecimiento de la antinomia entre el yo y el mundo. Estas vivencias tienen que ver con la proximidad de la muerte, donde “es el punto en el que todos percibimos de hecho la unidad entre ‘dentro’ y ‘fuera’.” Dice: ”cuando han desaparecido todos los requisitos previos, todas las hipótesis, toda lamentación referida la pasado y toda esperanza y temor respecto del futuro, cuando uno vive en el momento singular, entonces vive uno, como dice Wittgenstein, en la eternidad. Yo habría preferido que él hubiera utilizado el término atemporalidad; habría sido quizás algo más atinado.”

Recuerdo mis lecturas de juventud, donde Jean Paul Sartre hablaba del “ser ahí”, en contraposición son el ser en el devenir histórico, creo que en “El ser y la nada”. La idea es muy similar, pero otra vez estamos hablando de filosofía.

El autor dice que: “Si ustedes se observan por una vez a sí mismos, constatarán que viven de continuo pensando por adelantado. Cavilamos y damos vueltas al pasado o alimentamos esperanzas del futuro, de forma que nunca vivimos en el momento presente”. Interesante idea sobre la cultura occidental, ya tomada por otros autores.

A continuación, entra en el tema de explicar el constructivismo radical, sobre la cuestionabilidad de nuesta percepción. Al principio cita a Spencer Brown: “Sin embargo, para conseguir esto, el mundo tiene que dividirse primero; concretamente, en un estado que ve y otro que es visto. En ese estado cortado, amputado, lo que él ve es sólo en parte él mismo. Podemos suponer que el muno se corresponde consigo mismo (es decir, que es indistinguible de sí mismo), pero que en todo intento de verse a sí mismo, el mundo tiene que proceder distinguiéndose de sí mismo y, en consecuencia, falseándose a sí mismo. En esta situación, el mundo está llamado a hacer frente de continuo en parte a su propia comprensión”.

Dice PW: “Con ello llegamos al punto en que toda la cuestión del ‘fuera’ pasa a ser claramente relativa y donde tenemos que ocuparnos de la cuestión del percibir.”

Profundizando el tema, habla de la distinción entre percepción y atribución de sentido como basedel constructivismo radical. Recuerda que Epíctecto afirmó ya en el siglo primero de la era cristiana: “No son las cosas las que nos inquietan, sino las opiniones que tenemos de las cosas”. Habría que ver de qué cosas hablaban, ya que sería fantástico tomar distancia de las situaciones límite, catastróficas o traumatizantes, y poder cambiar el sentido que les otorgamos en nuestras vidas.

El autor dice que “ante todo, tenemos que vérnoslas propiamente con dos realidades. … Existe primero la realidad que nos transmiten nuestros órganos sensoriales. … En efecto, ahí afuera no hay colores; tan sólo ondas electromagnéticas. Si vemos los colores, es sólo porque tenemos ojos.” Continúa: “Volvamos a la subdivisión en la que tenemos, primero, la percepción directa por la vía delos órganos sensoriales y, consiguientemente, la atribución de sentido, de significación y de valor a esa percepción. La realidad de primer orden sería, pues, la percepción directa. La realidad de segundo orden es la atribución de sentido y de valor. Y no hay una clarificación objetiva o fijación de lo correcto de esta atribución. Pero todos nosotros tenemnos la sorprendente idea de que el modo comovemos el mundo refleja el mundo en su objetivo ser así. Y no caemos en la cuenta de que somos nosotros los que atribuimos una significación a ese mundo.”

Intenta a continuación un acercamiento a la idea de renuncia al supuesto de una realidad objetiva. Cita a Jaspers: “La desgracia de la existencia humana comienza cuando se considera lo sabido científicamente como el ser mismo y cuando todo lo que no es posible saber de modo científico es tenido por no existente”. Agrego yo que habría que revisar el método científico. Menudo problema para nuestra cultura.

Cita a Heisenberg: “La realidad de la que podemos hablar jamás es la realidad en sí, sino una realidad sabida o incluso, en muchos casos, una realidad configurada por nosotros mismos. Cuando se objeta contra esta última formulación diciendo que, a fin de cuentas, existe un mundo independiente por completo de nuestro pensamiento, un mundo que sigue su curso sin necesidad de nosotros y al que nos referenciamos propiamente con la investigación, hay que explicar a esa objeción, esclarecedora en un primer momento, diciendo que ya el vocablo ‘existe’ proviene del lenguaje humano y, por consiguiente, difícilmente puede significar algo que no esté referido a nuestra capacidad cognitiva. Precisamente, para nosotros se dá sólo el mundo en el que el concepto ‘existe’ tiene un sentido”. Pienso que es un problema muy complejo, ya que si hay varias realidades según cada interpretación, corremos el riesgo de escuchar opiniones interesadas, que tratan de guiar nuestro entender hacia su parecer, como forma de manipular nuestra percepción del mundo. Cualquier similitud entre las religiones y los medios masivos de comunicación no son pura coincidencia.

Siguiendo con el orden de la exposición, PW habla de la frontera entre normalidad y demencia, y dice que “El criterio para saber si una persona es psiquica y mentalmente normal es su grado de adaptación a la realidad. Quien ve la realidad tal como ella es, ése es normal.”. Concluye ese apartado diciendo que “la atribución de normalidad tiene que ver, como es natural, con lo específico de una cultura.”. Demás está decir que parece un tema específico de los terapeutas, aunque resulta interesante la no distinción de fronteras precisas entre normalidad y anormalidad.

Para ir profundizando en la idea, PW habla a continuación del sentido o sissentido de nuestra percepción de la realidad. Dice que hay ejemplos espantosos de las consecuencias que pueden seguirse de suponer que se ha captado la realidad, y que, por otro lado, no hay la menor duda de que una vida sin un supuesto sobre la realidad – es decir, sin un sentido – es insoportable.

Y para hacer más amigable el trayecto, habla de que “una nueva complicación hace acto de presencia cuando llegamos a una meta deseada”; nos encontramos aquí con el “sinsentido del sentido” por la pérdida de interés (sentido), llegando a la “melancolía de la consumación”.

Para dar un baño de realidad cotidiana, PW recuerda que hay excepciones, y cita a Orwell: “Las personas con el estómago vacío no sólo dudan del universo, ni siquiera llegan a pensar en él.”. Recuerda que lo planteado en el punto anterior es, en general, un problema de las sociedades desarroladas. Tendríamos que pensar si es aplicable a nuestros países y nuestras realidades, tan frágiles y cambiantes.

Para ir concluyendo, PW habla de la imaginación humana como fuerza vital creativa. De la desazón a la esperanza. Enuncia, a continuación, “al constructivismo radical y al estudio de los procesos mediante los cuales creamos nuestro propio mundo individual, familiar, social, político, científico o ideológico, pero que luego, llevados por nuestra ingenuidad, lo confundimos con la realidad”.

Habla de sus campos de aplicación, y sus posibilidades, y su fijación de un objetivo, diciendo que: “Para muchas personas, el constructivismo radical es inaceptable, incluso escandaloso. Lo consideran una forma remozada de nihilismo. Yo afirmo que, si hubiera hombres quevivieran de verdad la idea de que ellos son los constructores de su propia realidad, se caracterizarían por tres propiedades especiales. Primero, serían libres, pues, el que se sabe constructor de su propia realidad, también puede crearla con otra forma en todo instante. Segundo, ese hombre sería responsable en el más profundo sentido ético, pues, cuenta ya con la opción de evadirse a la cómoda ecusa de la coacción ejercida por las cosas ni con la de echar la culpa a otros. Tercero, un hombre de etas caracteristicas sería conciliador en el sentido más profundo del término. Como es natural, personas de esas características son un producto raro, muy infrecurente. En toda mi vida, tan sólo me he encontrado con dos que tal vez habían llegado a la meta.”

Estas ideas, tan bellamente expresadas, me recuerdan otra vez a Sartre, con sus postulados de “el hombre se hace a sí mismo”, como contaba en ‘El existencialismo es un humanismo’. También han sido cuestionadas, sobre todo por pensadores que proponían que la realidad material (o el materialismo histórico) no permitía a los hombres crearse fuera de su realidad dada. Queda para todos nuestros compañeros el volver a discutirlo.

Creo, finalmente, que este texto es muy interesante para su análisis, y que sus conclusiones son, más bien, caminos para arribar a nuevas preguntas. Si nuestro trabajo colaborativo se debe analizar con estas luces, cobra sentido un texto de Bateson citado en la presentación de la sesión1 del Módulo Tecnologías para el Trabajo Colaborativo, que dice que “la comunicación es un conjunto que incluye a todos los procesos a través de los cualesla gente se influye mutuamente: un más allá del cuerpo que traspasa el perímetro biológico mediante extensiones de la mente, que en su alcance comunicativo, mediante los efectos de esas extensiones y de sus trazas informativas, se convierten en puntales y vigas de cohesión psicológica y social, de interacción, identidad y pertenencia a un contexto dado”.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.